Al comenzar una tarea, me doy el tiempo para diseñar un plan de acción y después llevarlo a cabo. Mi plan me llena de confianza para realizarlo y sé que lo llevaré acabo con gran éxito.

Cuando estructuro mi plan, lo divido en pequeños objetivos. Cada uno de estos, me va guiando paso a paso desde el principio hasta el final. Así, al concluir mi primer tarea, siento que voy avanzando y con ello gano fuerza en mí.

Aunque haya trazado mi plan previamente, soy flexible a los cambios que puedan presentarse si las circunstancias me lo piden. No importa cuanto se modifique el entorno yo voy siempre tras mi objetivo.

En el momento que surgen obstáculos, los enfrento con fuerza y sin dudas. Si me siento cansado(a) tomo un momento para respirar profundamente, ésto relaja mi cuerpo y me trae una oleada de oxígeno que aclara mis pensamientos.

Para mantener mi energía al máximo, me alimento bien, hago ejercicio, descanso lo suficiente y me tomo el tiempo para rejuvenecer mi espíritu por medio de la meditación y de las oraciones.

El día de hoy, deseo realizar mis tareas con una energía renovada y confianza plena. Ahora que cuento con un plan de acción y con valiosas herramientas, sé que el éxito me está esperando.

Preguntas de reflexión personal.

1. ¿Qué tareas estoy posponiendo?
2. ¿He realizado un plan de acción?
3. ¿De qué manera mis técnicas y mis herramientas me ayudan a realizar mi objetivo propuesto?

 

    Autores

    Franck Pasquet - webdesigner y internet marketer apasionado por el poder del espíritu

    Sonia Rodríguez - graphic designer  vive con pasión y ve más alla.

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